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Al Mikado legendario, representado en la actualidad por el Emperador AKIHITO, la Emperatriz MICHITO, el Príncipe Heredero NARUHITO y la Princesa Heredera MASAKO.

Comentario sobre mi nueva obra "MIKADO": La concepción de este Mikado, hace referencia al exótico término de la corte imperial japonesa y por extensión al emperador, no se debe pensar en la famosa locomotora homónima con la que se cerró la era del vapor. ni que se trate de un proyecto de reedición de la eficaz obra de Honegger Pacific 231. Menos todavía se debe pensar en un proyecto de revisitar la, en su momento tan popular, ópera de Artur Sullivan The Mikado. Aquí he rescatado recuerdos de mi etapa de estudiante, cuando conocí a Rieko Suzuki en París, en mi época de aspirante a compositor en la ciudad de la luz, y releí diversos materiales sobre Japón, constituyendo, con unos y otros, el punto de partida de mis actuales especulaciones sonoras. Este Mikado, se orienta hacia lo inamovible de la institución, no acude a géneros musicales de la tradición japonesa, ni hacia sus escalas o cualquier otro tipo de estilemas característicos, sino que mira hacia la literatura, a los waka, poemas tradicionales japoneses, y a la ceremonia utakai hajime, la lectura de las poesías imperiales en el Año Nuevo. Puede decirse que pretendo exponer un concepto ideológico más que estético: lo permanente como valor. Para ello, mi pensamiento creativo ha atravesado el crujiente puente que me ofrece la literatura más ortodoxa y me he encaminado, por jardines umbrosos, hasta las puertas mismas del palacio imperial.

Mikado.
Está concebido como concierto para piano y orquesta, en homenaje a la familia imperial del Japón, entre la que destaca la emperatriz Michiko que es pianista. De la misma manera, la presencia del arpa en la paleta orquestal viene justificada, también, por las habilidades de la emperatriz con este instrumento. La orquestación cuenta, además, con piccolo, maderas y metales a dos, con excepción de las trompas en Fa que son a tres, completándose el conjunto con seis percusionistas más las cuerdas. La composición parte de cuatro sonidos como material temático, Sol-Mib-Lab-Re, en lo que he querido ver el símbolo del Mikado legendario y, al mismo tiempo, hacer alusión al emperador Akihito, a la emperatriz, al príncipe heredero Naruhito y a la princesa Masako. Este motivo melódico del Mikado está presente en toda la obra, en clara correspondencia con la inalterabilidad de la institución imperial.


No es casual la extensa introducción con la que arranca mi concierto. El motivo del Mikado aparece como Tenshi Sama, o “Hijo Celeste”, elevándose como el Sol sobre la Tierra, significado al que corresponde el nombre de Japón o País del Sol Naciente. Presentan violonchelos y contrabajos el motivo, sumándose en el compás 5 el arpa que lo presenta por disminución. Se incorporan la percusión y los metales, compases 8, 9 y 10 con idéntico diseño. Se debe observar la armonía rítmica de las cuerdas que, a partir de ese momento, nos habla de una especial premeditación. Quiero resaltar cómo, a pesar de mi voluntad de glosar lo inalterable a través de esta vetusta institución imperial, no puedo menos que sucumbir al embrujo de la variación, de lo “anómalo”, e introducir pequeñas novedades, como la omisión del Mib en el motivo llevado por los clarinetes, compás 12, o cuando los violonchelos y contrabajos, compás 14, dan un La natural, que se convierte en dominante de Re, y le otorga una inesperada fuerza al motivo. También es interesante la fórmula que aplico en los fagotes a partir del compás 29, una pequeña variación con movimiento en cascada que, una y otra vez, va a dar a la nota principal del tema. Intento introducir pequeños reflejos lumínicos para que contribuyan a realzar el núcleo temático.